Comida italiana: su adaptación en Cuba

Comida italiana: su adaptación en Cuba. Los sabores de Italia en la comida cubana.

Hace algunas décadas, la comida italiana popular se hizo presente masivamente en Cuba. De momento, en cada rincón del país aparecieron las llamadas pizzerías con ofertas de lasañas, canelones, espaguetis… Y por supuesto, pizzas con su adaptación en Cuba.

Fue como una súbita fiebre gastronómica nacional donde cada ciudad o poblado se sentía rebajado si no tenía su instalación al estilo italiano. Se nos hicieron familiares nombres o palabras italianas como Bonasera, Milán, Vesubio, Cinecitá, Monte Catini, Vitanova…

Si te interesa saber, cuanto de Italia hay de influencia en nuestra gastronomía cubana, entonces quédate leyendo este artículo y aprende un poco de historia culinaria.

Comida italiana: su adaptación en Cuba. Mercadesa

¿Cómo coge auge la comida italiana y su adaptación en Cuba?

Por el año 1959, fueron enviados cocineros cubanos a Italia para capacitarse en la cocina de este país, lo que propició el fomento y progresiva extensión de establecimientos especializados en comida italiana por toda la Isla Grande, al punto que, existía apenas una decena de ristoranti, mucho antes de finalizar los 60 ya se contaba con aproximadamente un centenar de estos.

No faltó, al principio, el escepticismo que inevitablemente provoca lo nuevo. La ausencia en los platos del arroz, los potajes y las viandas hizo dudar de las bondades de una cocina un tanto ajena y lejana. Sin embargo, la comprensión y asimilación no tardó en disipar dudas.

Al criterio de un testigo presencial de tan transformadora época, varias fueron las condicionales culturales que facilitaron a las pastas y las pizzas sentarse cómodamente a la mesa, en familiar y alternada armonía con la carne de cerdo, los frijoles, los tubérculos y los postres con elevado dulzor:

Empleo reiterado del tomate, ingrediente emblemático de la cocina cubana tradicional. Si bien este fruto nativo de América tardó cerca de un siglo en ser asimilado por los europeos, hoy resulta difícil identificar la cocina italiana sin este ingrediente. En realidad, le faltaba su exaltador color rojo y sabor ácido-dulce más peculiar a las clásicas elaboraciones, originarias del contexto mediterráneo.

Primeros años de la comida italiana en Cuba

“Lo italiano es bueno y tiene onda”, se conceptualizaba en aquellos irrepetibles ́60, al escuchar con mayor frecuencia –y hasta intentar hablar, con relativa corrección- un idioma sonoro y simpático que trascendía las arias operísticas para mostrar otras de sus atractivas facetas en la música moderna, la cinematografía, las modas, el buen humor y las marcas de autos.

Y el amor…también esta vez entró por la cocina, impulsado por idiosincrasias que con curiosa espontaneidad decidieron tomarse de la mano. Eso sí, sin faltar comino, orégano y laurel, pilares esenciales de la condimentación criolla, adicionados a las recetas originales de las salsas pomodoro y napolitana; y la cerveza, que muchos empezaron a enterarse que se anotaba como birra en las cartas-menú, tampoco podía dejar de ser la insustituible bebida acompañante, por muy extranjeras que resultaran las nuevas formas de comer.

El vino tinto, aunque no precisamente italiano, comienza a identificarse como gastronómicamente requerido para la comida italiana. De Argelia, llegó a las pizzerías criollas un polémico líquido que no tardó en ser rebautizado como Pancho El Bravo, por su fortaleza gustativa y embriagadora. Y que en honor a la verdad, se extraña.

Simbolismo italiano en la comida italiana y su adaptación en Cuba

Comida italiana: su adaptación en Cuba

La bandera italiana, además de los consabidos orígenes geográficos, patrióticos y culturales de cada color que la integran (verde, blanco y rojo), su diseño favorece el interés por la gastronomía que representan, ya que su efecto cromático resulta estimulante al apetito. Coinciden, por cierto, con los tonos representativos de las elaboraciones por el empleo de pastas, tomates, queso y vegetales.

Sin que transcurriera mucho tiempo, las lasañas, canelones y otros comenzaron a difuminarse de los menús de los restaurantes cubano-italianos y sólo se mantenían firmes la pizza y los espaguetis, pero ya a lo cubano. La apertura y ampliación de oportunidad del trabajo particular (conocido como por cuenta propia) potenció aún más las ofertas de este espécimen –la pizza– convertido de hecho en el ejemplo más evidente de comida rápida en nuestro país.

La pizza cubana y su adaptación en Cuba

En todo ese proceso apareció entonces un innegable nuevo producto –la pizza cubana– elaborada con una tecnología popular ampliamente difundida, mucho más simple. Por lo general son las conocidas como “napolitanas” elaboradas con queso fundente y salsa de tomate.

Las hay de otros tipos: jamón, cebolla, mixta, chorizo…, pero predomina la napolitana. La masa leuda bastante y crece mucho, lo que la hace esponjosa, gruesa, de textura suave, apetitosa… Nuestra pizza napolitana difiere en buena medida de la pizza napolitana italiana, única que ha obtenido denominación de origen de la Unión Europea y de la cual existen muchas variantes de su salsa acompañante, aunque en esencia la cocina italiana tradicional establece dos como fundamentales: Marinera, con tomate, ajo, orégano y aceite de oliva extra virgen, y Margarita, con tomate, queso mozzarella, albahaca y aceite de oliva extra virgen.

Otra curiosidad nacional es la pronunciación que aplicamos a la palabra pizza. Fonéticamente hablando, el cubano dice “pisa” y no el sonido italianizado estandarizado internacionalmente que suena como algo parecido a “pitza”.

Y los espaguetis…

Comida italiana: su adaptación en Cuba

Realmente hablar de las pastas en Cuba, hoy en día, ya es algo bien serio y créanme que muchos de sus manufacturadores ya las estudian a profundidad y mejoran cada día sus fórmulas e ingredientes, adaptándose y desarrollándose más y más. En los hogares también pasa lo mismo, ya que la familia cubana comparte con más frecuencia el poder disfrutar de excelentes platillos de pasta.

En Mercadesa, contamos con nuestro Combo Pastas, para que puedas hacer llegar a tu familia, un pedacito de sazón italiana con productos de la mejor calidad; además de contar con las exquisitas masas de pizzas, para poner manos a la obra, a la nombrada pizza familiar, que como lo indica su nombre, es para compartir con familiares y amigos.

Para finalizar, te dejamos a modo de curiosidad, algunos errores que NO deben cometerse en la cocina italiana:

  1. Ofrecer las pastas como acompañamiento.
  2. Añadir catsup a las pastas.
  3. Cocer las pastas en agua con aceite.
  4. Acompañar los espaguetis con salsa boloñesa.
  5. Usar pollo como ingrediente en un plato de pastas. 6. Emplear manteles a cuadros rojos y blancos.
  6. Pedir un café capuchino después de comer.
  7. Ir a comer solo. “El amor y la familia lo es todo”.

¡Ah, sin olvidar que las pastas deben cocinarse al dente y nunca cortarlas con los cubiertos, ni jugando!

Saca tu lado de chef y prepara unas pizzas para tu familia, o degusta de unos espaguetis con los amigos, cuéntanos en los comentarios como te quedó y si conoces alguna receta que debamos aprender sobre la cocina italiana.

Te leemos.

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