Date un paseo por el Paseo del Prado

Date un paseo por el Paseo del Prado

Date un paseo por el Paseo del Prado y disfruta una de las avenidas más emblemáticas, concurridas y transitadas de La Habana. Rodeada de árboles, discurre a lo largo de aproximadamente un kilómetro entre el Malecón y la Plaza de la Fraternidad.

Si eres cubano, o si has visitado Cuba, seguramente has pasado por ahí, y has disfrutado de una caminata por esa zona, de la mano de tu pareja, o entre amigos, y hasta caminando en solitario se puede disfrutar de las vistas del mercadillo con puestos ambulantes de venta de cuadros. En este artículo de Mercadesa, te contamos todo acerca del Paseo del Prado: desde su historia hasta las actividades que puedes realizar si estás por esa zona Habanera.

Date un paseo por el Paseo del Prado. Mercadesa.

Historia del Paseo del Prado

El paseo tiene una larga historia, que se remonta a 1772, cuando la ciudad todavía estaba protegida por murallas. La necesidad de contar con un paseo extramuros hizo nacer una alameda que se extendía a lo largo de la muralla entre las dos puertas que tenía la ciudad en aquel entonces.

Inicialmente se llamaba Alameda de Extramuros o de Isabel II, ya que cuando se comenzó su construcción (en 1.772) se situaba fuera de las murallas de la ciudad. Terminó de construirse en 1.830, durante el gobierno del Marqués de la Torre (Capitán General de la isla).

Su perfil actual lo adquirió en 1929, cuando se construyeron los bancos de piedra y se añadieron elementos ornamentales como las farolas de hierro y el piso de terrazo.

El paseo está decorado también por ocho estatuas de leones que fueron hechas con bronce fundido de los cañones que antaño defendieron la ciudad.

Patrimonio de la Humanidad de la Unesco

Fue construido en 1772 bajo el gobierno colonial del marqués de la Torre, Capitán General de la isla, que en aquellos momentos era una de las colonias españolas más florecientes de América. Su primer nombre fue el de Alameda de Extramuros o de Isabel II, por hallarse fuera de las grandes murallas que cercaban la ciudad.

En 1928 el arquitecto paisajista francés Jean-Claude Nicolas Forestier rediseñó la avenida para convertirla en uno de los paseos más importantes de La Habana y de América Latina. Fue sembrado con árboles y se colocaron bancos de mármol. Se colocaron ocho estatuas con figuras de leones hechas de bronce, que parecen custodiar el paseo.

Paseo del Prado, por aquel entonces llamado «alameda de Isabel II», hacia 1874, en las páginas de La Ilustración Española y Americana.

Bajo el Gobierno de Miguel Tacón (1834-38) se amplió, se llevó hasta el litoral, que en la actualidad es El Malecón. Se construyó el Edificio de la Cárcel, hoy en día desaparecido, se inauguró el Teatro Tacón, en la actualidad Gran Teatro de La Habana, desde entonces sede permanente de la Ópera y el Ballet Clásico. El Campo de Marte, para desfiles militares también data de esos tiempos. Durante el siglo XIX se designó un tiempo a uso peatonal exclusivo.

En la segunda mitad de este siglo se empezaron a levantar a todo lo largo de su recorrido, grandes y fastuosas edificaciones neoclásicas que fueron a sustituir a las más antiguas, de estilo barroco y colonial. En 1843 se crea el Café Escauriza, y en los altos, años después, la Heladería El Louvre que da nombre a toda la acera.

Date un paseo por el Paseo del Prado

La Habana era el puerto más importante para España en el Nuevo Mundo, por lo que era necesario protegerlo de corsarios y piratas. Entonces se decidió entonces fortificar la bahía y compró cientos de cañones para proteger y defender la ciudad, en fortalezas como el Castillo del Morro. Durante la etapa postcolonial, en pleno siglo xx, se comprobó que los cañones resultaban obsoletos, por lo que se funde su bronce y se utiliza para crear las esculturas de los leones. En 1928, el presidente de Cuba encargó al escultor francés Jean Puiforcat y al también escultor cubano y experto fundidor de bronce Juan Comas a esculpir los leones a gran escala para ser colocados a lo largo del paseo. Los leones siguen ahí y se han convertido en un símbolo de La Habana.

Arquitectura

El paseo está dividido en tres zonas: El Paseo, el Parque Central y la Explanada del Capitolio. A lo largo de su recorrido hay 8 estatuas de leones realizadas en bronce, bancos de piedra con respaldo y base de mármol, farolas de hierro, árboles, así como varias mansiones coloniales y el Hotel Sevilla. Al comienzo del paseo se encuentra el monumento a Juan Clemente Zenea (poeta); también el busto de Manuel de la Cruz (historiador y escritor).

Date un paseo por el Paseo del Prado. Mercadesa

¿Paseo de Martí o Paseo del Prado?

De manera oficial, la avenida recibe el nombre de Paseo de Martí, va desde el Malecón, junto al Castillo de la Punta, hasta la Fuente de la India, frente al Parque de la Fraternidad e incluye la Explanada del Capitolio.

Sin embargo, la mayoría de los habaneros se refiere a él como el Paseo del Prado y usan este nombre para señalar el área entre el Malecón y la calle Neptuno, en la esquina del Parque Central. Este sector tiene un bellísimo boulevard peatonal por el que debes caminar al menos una vez.

Espíritu habanero

Desde la década de 1950, la mayoría de las familias ricas se mudaron del área, hacia los barrios suburbanos de Miramar, Siboney o céntricos como El Vedado. Después del 1959, el paseo fue habitado por familias de clase media y de pocos recursos, por lo que perdió muchas de sus virtudes, como centro de la ciudad. Esta situación cambió radicalmente, luego de la apertura cubana de los años 1990 y la declaración de la zona antigua de la capital cubana como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, con el reposicionamiento de hoteles, restaurantes y bares que han hecho renacer esta antigua avenida.

El Prado habanero se caracteriza en la actualidad por la permanencia de exposiciones y venta de obras de arte, de variado tipo, así como la realización de actividades culturales. Este paseo ha sido fuente inspiradora de otros sitios urbanos en la actualidad, como el paseo que divide o recrea la Villa Panamericana, construida en 1991, como residencia y apoyo a estos Juegos

Bellamente decorado, el Paseo del Prado es un lugar privilegiado para palpitar la cultura local. A sus lados encontrarás edificios de todo tipo, desde lujosos hoteles hasta humildes vecindades. En el propio paseo no es extraño encontrar artistas y artesanos mostrando su arte y productos. Desde músicos y pintores hasta tejedoras.

El ambiente puede ser tranquilo o animado, dependiendo de la hora del día o el momento de la semana, pero siempre agradable.

Actualmente, el Paseo del Prado, continúa siendo un lugar atractivo para los turistas y un sitio muy apreciado por todos los cubanos, y como se extiende desde la hermosa Fuente de La India y del Parque de la Fraternidad, hasta el propio Malecón de La Habana, tiene muchos restaurantes y locales de artesanía que podrás apreciar.

Esta avenida emblemática de La Habana con sus icónicos leones de bronce se han vuelto todo un símbolo de la ciudad; así que, si estás de visita en Cuba, este destino es obligatorio por su acogedor ambiente que te hará regresar sin dudas; y si eres cubano, esperamos que no te hayas perdido esta joya de la ciudad.

WhatsApp
Facebook
Twitter
Telegram

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

¿Ayuda?